La Otra Crisis

Православни икониEn mi lucha constante por sobrepasar las limitaciones de mi introversión siempre fui un poco analítico de las personas, no en un sentido científico, sino mas bien de querer entender los por qués, en una manera de tratar de entender y asi relacionarme mejor. Asi encontré varias cosas que para mi, dentro de mi anormalidad, me parecen cosas mecánicas, clichés, costumbres y no obedecen a la espontaneidad. Más adelante (o recientemente) cuando comencé a encontrar respuestas e información sobre problemas políticos, humanos, me di cuenta de que todo esto, mi forma de ser, la forma de ser de los demás, el comportamiento, bueno, malo, errático, aberrante… todos los comportamientos también obedecen a un factor ambiental que obviamente es retroalimentado por nosotros mismos.

Así entonces tenemos que ademas de estar rompiendo el equilibrio ambiental también estamos rompiendo el equilibrio humano. Las presiones, la intolerancia, los abusos, todo deja marcas e incide en cómo nos relacionamos. Somos 7.000.000.000 millones de seres humanos y nunca nos hemos sentido mas solos. Tenemos teléfonos, video conferencias, celulares, computadoras, redes sociales y nos cuesta comunicarnos.

La causa es fácil de ver pero al igual que el problema ambiental difícil de curar. A pesar de contar con excelentes amistades y haber conocido parejas de las cuales no puedo quejarme (aunque el resultado final no haya sido el esperado) siempre estuvo la esperanza de seguir adelante y encontrar otras amistades y amores. Pero hoy no estoy ya tan seguro. El problema es la desigualdad… en la competencia por ser alguien todos tenemos tanta variedad, como variantes de un mismo producto, que ya nos cuesta encajar. No se comparte como debe ser y ha sido triste darme cuenta de que a veces encontramos personas excepcionalmente compatibles y por alguna razón cuesta compartir un momento sin algún tipo de tensión. Y no hablo de silencios incómodos ni cosas normales, hablo de la falta de conexión en las personas.

El abuso, la falta de confianza, problemas alimenticios, falta de atención, drogas, exceso de estudio y de trabajo. No hace falta buscar mucho para saber, y no lo digo yo, sino expertos en el tema, que todo causa cambios químicos en el cerebro. La religión ha hecho de las suyas para ocultar este tipo de razonamiento argumentando que son cosas del alma u obra divina.

Todos, absolutamente todos estamos enfermos de algún tipo de “malestar cerebral” inducido por el ambiente. Desde la persona que cree que el trabajo le dará status hasta la persona que es agresiva para tratar de crear respeto, el que se aisla, el que tiene sentimientos suicidas, la que se cansa mucho, la que no puede dormir, etc, etc, etc. Es hora de que nos demos cuenta y empezar a usar un poco mas el instinto y la buena voluntad. Arriesgarnos para tener mejores relaciones humanas o esto va a seguir en aumento. No solo por nosotros sino por las nuevas generaciones que desde antes de nacer ya son marcadas por esta enfermedad.

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