Rutas

Me gusta manejar, hacía rato que no salía de vacaciones en auto y confieso que la parte de manejo es algo en lo que pienso placenteramente cuando se habla de vacacionar, antes, durante y a posteriori. No se qué es, seguramente es ese sentimiento de libertad, de lo imprevisto. La música de fondo (no puede faltar) y los paisajes de ruta, sobre todo al atardecer se quedan grabados, siempre.

Las preguntas salen: ¿qué habrá atras de ese alambrado? ¿qué habrá mas alla de lo que se ve en estos costados? Esas preguntas que seguramente alimentaron mis cuestionamientos sobre propiedad en su momento: ¿por qué no puedo caminar hacia esa montaña? ¿Quién es dueño / dueña de la naturaleza en realidad?

Quizá es lo mismo que las caminatas, que también me gustan y no practico habitualmente, lamentablemente… puede que sea ese factor de lo imprevisible, de estar mas cerca de la naturaleza. De prepararse para evitar problemas, de estar alerta en un lugar placentero a la vista, de compartir. Todas cosas que seguramente ya vienen arrastradas en los genes de cuando moverse era una necesidad. Y sobre todas las cosas de lo nuevo, de que todo puede cambiar en un viaje. Son los puntos de inflexión, a veces leves, a veces agudos, un cambio al fin y al cabo para un estilo de vida que tiende a la monotonía.

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