Mente y Corazón

El romanticismo y la religión nos juegan malas pasadas a la hora de enfrentar problemas relacionados con el cariño, la razón, el enamoramiento y la lógica. Siempre se nos dice de actuar de corazón y pensar con la cabeza. Lamento quitarles esa perspectiva romántica por un momento para recordar que el romanticismo es el ámbito del arte y las metáforas. El amor y la razón estan en nuestro cerebro, juntos e indivisibles. Pensar en actuar de forma espontánea o calculadora ante situaciones extremas es como decir que para curar una picazón hay que cortarse el brazo o no rascarse del todo.

Dejemos el romanticismo para el arte y la abstracción; y la estupidez tratemos de erradicarla… pero no actuemos de forma boluda separando cosas que están juntas.

Todo lo que haces, todo lo que sentís, todo lo que razonás y lo que no, todos las acciones las haces vos, en un todo. Decir cosas como: actué de corazón o actué en frío es una manera de auto engaño. Es como decir: el diablo me empujó a hacerlo.

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