El Universo y Soles que Explotan

El Universo esta lleno de Hidrógeno, las estrellas arden por fusión (combinan dos átomos de hidrógeno para formar Helio) con temperaturas extremadamente altas. Se libera energía, millones de veces por segundo, con la potencia de miles de millones de bombas atómicas... ese es el brillo. Y cuando el Helio  se termina vuelven a combinar (a mas temperatura) y se forma Oxígeno, Carbono... y la lista sigue. Al explotar, cuando el calor no es suficiente y la gravedad no da para mas, y el oxígeno y otros componentes son demasiados para mantener la fusión todo revienta y se desparrama por el Universo... formando nuevas estrellas, planetas... y vida.
El Universo esta lleno de Hidrógeno, las estrellas arden por fusión (combinan dos átomos de hidrógeno para formar Helio) con temperaturas extremadamente altas. Se libera energía, millones de veces por segundo, con la potencia de miles de millones de bombas atómicas… ese es el brillo. Y cuando el Helio se termina vuelven a combinar (a mas temperatura) y se forma Oxígeno, Carbono… y la lista sigue. Al explotar, cuando el calor no es suficiente y la gravedad no da para mas, y el oxígeno y otros componentes son demasiados para mantener la fusión todo revienta y se desparrama por el Universo… formando nuevas estrellas, planetas… y vida.

El amor es químico, la luna es un montón de roca flotando por fuerza gravitatoria en medio de la nada. Esa misma nada en la que viaja la Tierra y el sistema solar a miles y miles de kilómetros por hora… no somos el centro del Universo. No hay demonios que causan enfermedades, no hay fantasmas, fuimos siempre nosotros.

Ahora, ¿voy a dejar de sentir amor porque es químico? ¡No!. de hecho cuanto mas descubrimos sobre cómo funcionan las cosas, al contrario de lo que piensa mucha gente, lo apreciamos muchísimo mas. Estamos hechos para eso, para amar y para indagar, y la historia y la ciencia nos han demostrado que avanzamos más como especie con esas dos características que sin ellas. De hecho el amor y el hacerse preguntas son muy buenas brújulas. La luna no deja de ser algo maravilloso, romántico y espiritual… al fin y al cabo somos parte de lo mismo. Y que la tierra y nosotros no tengamos nada de especiales en la ubicación espacial no nos quita, en esa inmensidad, nada de importancia. Pero nos vuelve relativistas y humildes. ¿Es eso algo malo?

Entonces, ¿queremos seguir creyendo en cosas que no son, porque son mas reconfortantes? o nos vamos a arriesgar a conocer mas. Claro, es de doble filo… pero para los que dan ese primer paso no hay decepción ya que uno se da cuenta que la magia no existe… y al mismo tiempo se da cuenta de que hay algo mucho mas mágico y comprensible, mas grande, mas espiritual que cualquier creación humana. Sobre todo cuando nos damos cuenta que los mismos componentes de nuestro cuerpo, células, órganos, los químicos del amor, la luna y todo vienen del mismo lugar, de algo mucho mas grande que nosotros, del Universo y soles que explotan.

Mi primer pesadilla en un largo tiempo

Estaba con mis hijos en una especie de plaza, rodeados por casas en un lugar alto. A lo lejos y por debajo se veía la ciudad. El anochecer vino de golpe con un espectáculo poco usual. El cielo estrellado en vez de moverse lento se balanceaba, las estrellas y el brazo de la galaxia subían y bajaban como un sube y baja. Me preguntaba si era algo que los científicos pudieran explicar, evidentemente si, pero no era para nada normal. En ese vaivén parecía como si el planeta se fuera a volcar dentro del vacío o que la parte alta en la que estábamos torcería hacia la ciudad en una caída abrupta. No lo hizo. El cielo nocturno se estabilizó. Di media vuelta y ahi estaba, en el cielo de la noche, caricaturesco pero sin perder respeto. El sol, semi apagado y visible a ojo desnudo. Algo estaba terriblemente mal. Se podía ver la corona, agitándose de manera violenta y las eyecciones que tanto se temen para las telecomunicaciones sucederse una tras otra con una energía sobrenatural. Algunas se veían cruzar el cielo, mala señal. Mis conocimientos sobre astronomía me hablaban de una atmósfera cocinada en poco tiempo. El cielo empezó a moverse de manera extraña y el sol también. Hacia los costados se podían apreciar dos manchas negras, distorsionando las estrellas. Las culpables de lo que parecía ser, claramente, el fin del mundo, tragándose al sol en lo que científicos llaman la cena de la muerte. No había síntomas evidentes pero el pronóstico estaba echado. Con voz autoritaria, mas de miedo que de respeto les ordené a mis hijos, en medio de un tumulto creciente y gente corriendo que me siguieran sin importar consecuencias y sin hacer preguntas. En mi mente solo pensaba en bajar hacia la ciudad a donde sabía que estaban mis padres, aun de visita en esa ciudad que no era mía. Solo por el hecho de morir en familia. El fin era una cuestión de horas o unos pocos días.